jueves, 4 de septiembre de 2014

SIGNIFICADO DE ELEMENTOS DE LA PASCUA CRISTIANA.


Pascua Cristiana - ¿Cuál es la Importancia?
¿Cuál es la importancia de la Pascua para el cristiano? Para algunas personas, la Pascua pertenece estrictamente al mundo del conejito de Pascua y las reuniones familiares. Para otros, la Pascua es principalmente un tiempo para conmemorar la muerte y resurrección de Jesús. Para muchos, la Pascua -- como la Navidad -- es celebrada como una combinación de lo secular y lo sagrado. 

Entender la Pascua desde una perspectiva cristiana es de importancia vital. La conmemoración de la muerte, sepultura, y resurrección de la muerte de Jesús es crucial para los creyentes en Jesucristo. Sin esta doctrina, no existe el cristianismo, ni la Pascua cristiana. 
La pascua conmemora la Resurrección del Cordero Inmolado: Jesucristo. Manifiesta la victoria ganada en la Cruz por Jesús sobre el demonio. Los hombres estábamos bajo la esclavitud de Satanás pero en Cristo tenemos vida nueva.  
La fiesta de la Pascua vincula el Antiguo y el Nuevo Testamento.
Hay una continuidad histórica y religiosa entre La Pascua judía y la cristiana ya que Cristo murió el primer día de la fiesta judía de la Pascua, que celebra la liberación por mano de Dios del pueblo judío de la esclavitud de Egipto.

Tiene además un profundo simbolismo ya que la muerte de Jesucristo cumple la Antigua Ley, sobre todo en lo referente al cordero pascual que los judíos comen la noche víspera del 14 de Nisán.  Cristo, es inmolado el mismo día de la pascua judía, en que se inmolaban los corderos en el templo. Jesús es el Cordero Pascual que nos libera del pecado.  Por eso nuestra pascua, como la judía recuerda el paso de Israel por el Mar Rojo, el cordero pascual, la columna de fuego que guiaba a Israel, etc.  Pero ahora con un significado más completo.

Presentación de los elementos del CIRIO PASCUAL


Es el símbolo más destacado del Tiempo Pascual. La palabra "cirio" viene del latín "cereus", de cera. El producto de las abejas. El cirio más importante es el que se enciende en la vigilia Pascual como símbolo de cristo – Luz, y que se sitúa sobre una elegante columna o candelabro adornado.

El Cirio Pascual es ya desde los primeros siglos uno de los símbolos más expresivos de la Vigilia. En medio de la oscuridad (toda la celebración se hace de noche y empieza con las luces apagadas), de una hoguera previamente preparada se enciende el Cirio, que tiene una inscripción en forma de cruz, acompañada de la fecha del año y de las letras Alfa y Omega, la primera y la última del alfabeto griego, para indicar que la Pascua del Señor Jesús, principio y fin del tiempo y de la eternidad, nos alcanza con fuerza nueva en el año concreto que vivimos. Al Cirio Pascual se le incrusta en la cera cinco granos de incienso, simbolizando las cinco llagas santas u gloriosas del Señor en la Cruz.

En la procesión de entrada de la Vigilia se canta por tres veces la aclamación al Cristo: "Luz de cristo. Demos gracias a Dios", mientras progresivamente se van encendiendo los cirios de los presentes y las luces de la iglesia. Luego se coloca el cirio en la columna o candelabro que va a ser su soporte, y se proclama en torno a él, después de incensarlo, el solemne Pregón Pascual.

Además del simbolismo de la luz, el Cirio Pascual tiene también el de la ofrenda, como cera que se gesta en honor de Dios, esparciendo su Luz: "acepta, Padre Santo, el sacrificio vespertino de esta llama, que la santa Iglesia te ofrece en la solemne ofrenda de este cirio, obra de las abejas. Sabemos ya lo que anuncia esta columna de fuego, ardiendo en llama viva para gloria de Dios... Te rogamos que este Cirio, consagrado a tu nombre, para destruir la oscuridad de esta noche".


El Cirio Pascual estará encendido en todas las celebraciones durante las siete semanas de la cincuentena pascual, al lado del ambón de la Palabra, hasta la tarde del domingo de Pentecostés. Una vez concluido el tiempo Pascual, conviene que el Cirio se conserve dignamente en el bautisterio. El Cirio Pascual también se usa durante los bautizos y en las exequias, es decir al principio y el término de la vida temporal, para simbolizar que un cristiano participa de la luz de Cristo a lo largo de todo su camino terreno, como garantía de su definitiva incorporación a Luz de la vida eterna.




miércoles, 23 de julio de 2014


BICENTENARIO DE DON BOSCO.

Queridos Hermanos: 
Nos estamos acercando al Bicentenario del nacimiento de Don Bosco, que se celebrará el 16 de Agosto de 2015. Es un gran acontecimiento para nosotros, para toda la Familia Salesiana y para todo el Movimiento salesiano, que requiere un intenso y profundo camino de preparación para que resulte fructuoso para todos nosotros, para la Iglesia, para los jóvenes, para la sociedad, para cada uno.

Año de celebración: Misión de Don Bosco con los jóvenes y para los  jóvenes
16 agosto 2014 - 16 agosto 2015

La celebración del Bicentenario del nacimiento de Don Bosco tendrá lugar después del Capítulo General XXVII: comenzará el 16 de agosto de 2014 y concluirá el 16 de agosto de 2015. El camino y el tema del año bicentenario, en desarrollo coherente con los años de preparación, se referirán a: Misión de Don Bosco con los jóvenes y para los jóvenes. La comunicación a otros del mensaje del Bicentenario tendrá desde luego en cuenta las adquisiciones maduradas durante los tres años de preparación.
El calendario de la Congregación, además de las dos celebraciones del 16 de agosto de 2014 y de 2015 en el Colle Don Bosco, prevé dos hechos internacionales: el Congreso internacional de Estudios salesianos sobre el “Desarrollo del carisma de Don Bosco” en el ‘Salesianum’ de Roma en el mes de noviembre de 2014 y el ‘CampoBosco’ del MJS con el tema “Jóvenes para jóvenes” en Turín en agosto de 2015.
Este año se deberá programar con tiempo en las Inspectorías parar concentrarnos sobre el camino de renovación espiritual y pastoral que queremos recorrer como Congregación, Familia Salesiana y Movimiento salesiano, y favorecer lo esencial y lo actual de los mensajes que queremos comunicar. Hay que evitar por todos los medios dispersión, fragmentación y repetitividad, apuntando en cambio sobre la profundidad y eficacia. Todo ello al servicio de los objetivos que hay que alcanzar.

ORACIÓN A SAN JUAN BOSCO

Padre y Maestro de la juventud,
San Juan Bosco, 
que, dócil a los dones del Espíritu y abierto a las realidades de tu tiempo
fuiste para los jóvenes, sobre todo para los pequeños y los pobres,
signo del amor y de la predilección de Dios.
Se nuestro guía en el camino de amistad con el Señor Jesús, 
de modo que descubramos en Él y en su Evangelio 
el sentido de nuestra vida 
y la fuente de la verdadera felicidad.
Ayúdanos a responder con generosidad 
a la vocación que hemos recibido de Dios,
para ser en la vida cotidiana
constructores de comunión, 
y colaborar con entusiasmo, 
en comunión con toda la Iglesia,  
en la edificación de la civilización del amor.
Obtennos la gracia de la perseverancia 
al vivir una cota alta de vida cristiana,
según el espíritu de las bienaventuranzas;
y haz que, guiados por María Auxiliadora, 
podamos encontrarnos un día contigo 
en la gran familia del cielo. Amén

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TE PRESENTO OTRO ESPACIO, DONDE PUEDES CONOCER MEJOR A NUESTRO SANTO.


REDENCION

TERCER TRIMESTRE


REDENCIÓN: Salvación y liberación, a través del sacrificio de Jesucristo nuestro señor.
Observa la imagen y haz lista de los elementos, en clase lo compartiremos.

SACRIFICIO: Es aquel esfuerzo extraordinario para alcanzar un beneficio mayor,venciendo los propios gustos, intereses y comodidad.

esto te parecerá muy interesante: 



Esto es amor, el sacrificio de una madre por su hijo...
Esta es la historia del sacrificio de una madre durante el Terremoto de Japón... Después del Terremoto, cuando los rescatistas comenzaron a buscar sobrevivientes entre las ruinas de la casa de una mujer joven, vieron el cuerpo de ella por uno de los orificios de las ruinas de la casa. Les pareció extraña la postura del cuerpo, estaba sobre sus rodillas y su cuerpo hacia adelante como cuando una persona se arrodilla para adorar, con el rostro hacia el suelo; El peso de la casa quebró su espalda y su cuello.

Con mucha dificultad el líder del equipo de rescate puso sus manos y brazos para ver si la mujer aun estaba con vida. Pero la dureza del cuerpo y la temperatura del mismo cuerpo anunciaban que la mujer había muerto. El tenia la esperanza que la mujer aun estaría con vida. El y su equipo salieron de las ruinas de la casa para seguir su trabajo en búsqueda de victimas. Por alguna razón, el líder del equipo sintió una necesidad enorme de regresar a donde el cuerpo de la mujer se encontraba. Una vez más se arrodillo y puso sus manos en la espacio que les permitía alcanzar el cuerpo y decidió de revisar debajo del cuerpo sin vida. Instantáneamente empezó a gritar, "Un Niño!!!! Hay un niño aquí!!!" El equipo entero regreso para cuidadosamente remover los escombros alrededor del cuerpo de la mujer.

Ahi encontraron un niño de 3 meses de edad envuelto en una frazada debajo del cuerpo de la madre. Obviamente, la mujer hizo su último sacrificio por salvar a su hijo. Cuando la casa comenzó a caer, ella uso su cuerpo para proteger a su hijo. El pequeño niño aun dormía cuando el equipo lo levanto de los escombros. El doctor del equipo vino enseguida a revisar al pequeño. Una vez que abrió la frazada, vio un celular adentro de la frazada. Había un mensaje de texto en la pantalla que decía:"Si puedes sobrevivir, tú tienes que recordar que te AMO". El celular paso por cada uno de los miembros del equipo de rescate, donde ellos lloraron.


¿Qué valores fomentamos al sacrificarnos por otros?




¿Por quién realizarías un sacrificio?







viernes, 30 de mayo de 2014

CORPUS CHRISTI EN JUNIO


  • SOLEMNIDAD DEL CORPUS CHRISTI 2014:
Tiempo Ordinario.
PRIMERA LECTURA DE LA MISA
Te alimentó con el maná, que tú no conocías ni conocieron tus padres
Lectura del Libro del Deuteronomio 8, 2-3. 14b-16a Habló Moisés al pueblo y dijo:  Recuerda el camino que el Señor tu Dios  te ha hecho recorrer estos cuarenta años por el desierto,  para afligirte, para ponerte a prueba y conocer tus intenciones:  si guardas sus preceptos o no.
El te afligió haciéndote pasar hambre  y después te alimento con el maná  —que tu no conocías ni conocieron tus padres—  para enseñarte que no solo de pan vive el hombre, sino de todo cuanto sale de la boca de Dios.
No sea que te olvides del Señor tu Dios  que te sacó de Egipto, de la esclavitud, que te hizo recorrer aquel desierto inmenso y terrible,  con dragones y alacranes, un sequedal sin una gota de agua;  que sacó agua para ti de una roca de pedernal;  que te alimentó en el desierto con un maná  que no conocían tus padres. 


SALMO RESPONSORIAL DE LA MISA
Salmo responsorial Sal 147, 12-13. 14-15. 19-20
V/. Glorifica al Señor, Jerusalén.
(o, Aleluya).
R/. Glorifica al Señor, Jerusalén.
V/. Glorifica al Señor, Jerusalén; alaba a tu Dios, Sión,
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas y ha bendecido a tus hijos dentro de ti.
R/. Glorifica al Señor, Jerusalén.
V/. Ha puesto paz en tus fronteras, te sacia con flor de harina;
él envía su mensaje a la tierra y su palabra corre veloz.
R/. Glorifica al Señor, Jerusalén.
V/. Anuncia su palabra a Jacob, sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así
ni les dio a conocer sus mandatos.
R/. Glorifica al Señor, Jerusalén. 


SEGUNDA LECTURA DE LA MISA
El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo
Lectura de la primera carta del Apóstol San Pablo a los Corintios 10, 16-17
Hermanos: El cáliz de nuestra Acción de Gracias, ¿no nos une a todos en la sangre de Cristo? Y el pan que partimos,  ¿no nos une a todos en el cuerpo de Cristo?
El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque comemos todos del mismo pan. 

ALELUYA
Aleluya Jn 6, 51-52
Si no se canta, puede omitirse  Aleluya, aleluya.
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo —; dice el Señor—; quien coma de este pan vivirá para siempre.
Aleluya.


EVANGELIO DE LA MISA
Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida
Lectura del santo Evangelio según San Juan 6, 51-59


En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: —Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo: el que come de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.
Disputaban entonces los judíos entre sí:  —¿Cómo puede éste darnos a comer su carne? Entonces Jesús les dijo: —Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del Hombre y no bebéis su sangre no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el ultimo día.
Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida.
El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él.
El Padre que vive me ha enviado y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí.
Este es el pan que ha bajado del cielo; no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron: el que come este pan vivirá para siempre. 


ACTIVIDAD A DESARROLLAR:

IMPRIME EL MODELO EN BLANCO Y NEGRO, LLEVA MATERIALES, PAGINAS DE COLOR AMARILLO, CAFÉ, DORADO, PLATEADO, A TU GUSTO, PLUMONES Y TIJERAS,LO RECORTAREMOS Y ARMAREMOS EN CLASES...PARA LA SEMANA DEL 09 AL 13 DE JUNIO






EUCARISTIA Y SUS PARTES


Puedes Realizar un pequeño examen, para reconocer que aspectos conoces y cuales debes de fortalecer en torno a la Eucaristía, da clic en este enlace: CONOZCO LA EUCARISTÍA

La Eucaristía es la consagración del pan en el Cuerpo de Cristo y del vino en su Sangre que renueva mística y sacramentalmente el sacrificio de Jesucristo en la Cruz. La Eucaristía es Jesús real y personalmente presente en el pan y el vino que el sacerdote consagra. Por la fe creemos que la presencia de Jesús en la Hostia y el vino no es sólo simbólica sino real; esto se llama el misterio de la transubstanciación ya que lo que cambia es la sustancia del pan y del vino; los accidente—forma, color, sabor, etc.— permanecen iguales.
La institución de la Eucaristía, tuvo lugar durante la última cena pascual que celebró con sus discípulos y los cuatro relatos coinciden en lo esencial, en todos ellos la consagración del pan precede a la del cáliz; aunque debemos recordar, que en la realidad histórica, la celebración de la Eucaristía ( Fracción del Pan ) comenzó en la Iglesia primitiva antes de la redacción de los Evangelios.
Los signos esenciales del sacramento eucarístico son pan de trigo y vino de vid, sobre los cuales es invocada la bendición del Espíritu Santo y el presbítero pronuncia las palabras de la consagración dichas por Jesús en la última Cena: "Esto es mi Cuerpo entregado por vosotros... Este es el cáliz de mi Sangre..."
. Encuentro con Jesús amor
Necesariamente el encuentro con Cristo Eucaristía es una experiencia personal e íntima, y que supone el encuentro pleno de dos que se aman. Es por tanto imposible generalizar acerca de ellos. Porque sólo Dios conoce los corazones de los hombres. Sin embargo sí debemos traslucir en nuestra vida, la trascendencia del encuentro íntimo con el Amor. Resulta lógico pensar que quien recibe esta Gracia, está en mayor capacidad de amar y de servir al hermano y que además alimentado con el Pan de Vida debe estar más fortalecido para enfrentar las pruebas, para encarar el sufrimiento, para contagiar su fe y su esperanza. En fin para llevar a feliz término la misión, la vocación



En la Liturgia nos nutrimos en dos mesas, la de la Palabra y la del Sacramento, que no van separadas, pues en la primera se proclama y explica la segunda y en la segunda se celebra y actualiza la primera.

 La Liturgia de la Palabra es además un proceso de purificación y conversión, pues la Palabra de Dios es eficaz y penetrante como una espada de dos filos, que llega hasta lo profundo del alma . Las Lecturas, el Salmo Responsorial, el Aleluya o versículo antes del Evangelio, y la Lectura del Evangelio, nos ofrecen mociones de Dios que nos hacen reaccionar y convertirnos a su amor.


Lecturas

Los domingos hay tres lecturas: una del Antiguo Testamento, otra del Nuevo, y finalmente, una del Evangelio. Estas lecturas se organizan en tres ciclos anuales, A,B,y C. Los días ordinarios hay dos lecturas: una del Antiguo o del Nuevo Testamento, en dos ciclos, según los años sean pares o impares, y otra del Evangelio, en ciclo único. Los días de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua tienen sus lecturas propias, lo mismo que los días de fiesta.

Actitud al oir la Palabra

Debemos oír la Palabra de Dios con la actitud de quien se interroga ¿qué es lo que Dios me está pidiendo a mí en esta Misa en concreto? ¿qué es lo que Dios me quiere decir a mí en esta liturgia? De forma que aun en los casos en que no hubiera homilía, podamos salir de la iglesia recordando alguna idea o alguna luz que el Espíritu Santo nos transmita por medio de las lecturas. La tinta del Evangelio está aún fresca, y Dios me puede decir hoy a mí algo nuevo a través de ese Evangelio que he leído cientos de veces. Demos pues lugar a la meditación, a ejemplo de María, que conservaba todas las cosas dentro de su corazón.

Evangelio

La lectura del Evangelio se rodea de especiales signos de respeto y de fe. El sacerdote, antes de empezar, dice en secreto : "Purifica mi corazón y mis labios, Dios Todopoderoso, para que anuncie dignamente tu Evangelio". Luego saluda a los fieles para reclamar especialmente su atención: "El Señor esté con vosotros (ustedes)" (R: "Y con tu espíritu"); traza la señal de la cruz sobre el libro, al tiempo que los fieles se santiguan, y anuncia la lectura del Evangelio, a lo cual los fieles responden con una aclamación: "Gloria a ti, Señor". Al acabar, proclama: "Palabra del Señor" y los fieles aclaman: "Gloria a ti, Señor Jesús". Concluye con un beso como signo de veneración por esta Palabra, y recuerda su valor salvífico diciendo en secreto: "Las palabras del Evangelio borren nuestros pecados".

Homilía

La Homilía es una proclamación de las maravillas obradas por Dios en la historia de la salvación o misterio de Cristo, que está siempre presente y obra en nosotros particularmente en la celebración de la liturgia. El mensaje de la Palabra de Dios se hace más cercano a través de la palabra del predicador, por ello es bueno poner atención siempre, independientemente del el aspecto externo, puramente oratorio, del discurso. Lo mismo se diga de las moniciones que a veces se intercalan durante la celebración, para ir explicando el sentido de la misma.

Credo.

Los domingos y días de fiesta se reza el Credo, antiquísimo compendio del contenido de nuestra fe. Por la proclamación del Credo reconocemos que hemos recibido la divina Revelación a través de la Iglesia, que es la única depositaria de este tesoro, y tiene la misión de conservarlo, vivirlo y transmitirlo íntegro hasta el fin de los tiempos.

Oración de los Fieles

Sigue la Oración de los Fieles, en la que se pide por las necesidades de la Iglesia y del mundo entero. Aunque haya formularios ya editados para estas oraciones, se pueden preparar algunas a propósito para una determinada celebración. Es una magnífica oportunidad para actuar nuestro celo apostólico y nuestro deseo que ni una gota de sangre derramada por Cristo quede sin dar fruto.

Liturgia Eucarística


La Liturgia Eucarística comienza por el Ofertorio. Durante el Ofertorio puede entonarse un canto. Debemos hacer un especial esfuerzo por cantar bien, como expresión de amor y de fe, como señal de participación en la Santa Misa con calor y con sentimiento.


Ofertorio

El momento del Ofertorio es también el momento de nuestro ofrecimiento personal a Dios. Cuando el sacerdote dice: "Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan (por este vino)...", nosotros debemos poner espiritualmente en la patena y en el cáliz nuestro ser entero, nuestra condición, nuestra situación, y ofrecernos al Padre en unión con Jesucristo y con los mismos sentimientos con que Él lo hace: adoración, acción de gracias, reparación, súplica... Ahí ponemos nuestros seres queridos, los responsables y miembros de nuestro equipo y grupo...También ponemos nuestras responsabilidades profesionales y familiares, nuestras tareas apostólicas, los trabajos del día y de la semana, las alegrías y penas... para que el Señor transforme nuestros esfuerzos y sacrificios en gracias de santidad personal y de fecundidad apostólica. Así, cuando el sacerdote consagre el pan y el vino, consagrará también nuestras vidas unidas a la de Cristo.

Pero no es suficiente ofrecer el fruto de nuestro trabajo, también y sobre todo, hay que ofrecer nuestro corazón, por eso el sacerdote dice en voz baja: "Acepta Señor, nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde, que este sea hoy nuestro sacrificio, y que sea agradable en tu presencia, Señor, Dios nuestro". Después se lava las manos y dice: "Lava del todo mi delito, Señor, limpia mi pecado". Es señal de que la Liturgia pide al sacerdote aún más purificación antes de entrar propiamente a lo que es la Consagración. El Ofertorio termina con la Oración sobre las Ofrendas, en la que el sacerdote pide a Dios que acepte nuestros ruegos, deseos y esfuerzos, simbolizados en los dones, para unirlos al sacrificio de Cristo, de modo que adquieran eficacia en orden a la salvación.


Plegaria Eucarística

Prefacio
Con el Prefacio comienza la Plegaria Eucarística, parte central de la Sagrada Misa. Inicia el Prefacio con un nuevo saludo del sacerdote: "El Señor esté con vosotros (ustedes)". En la Sagrada Liturgia, este saludo, que se repite tantas veces, no es sólo un simple buen deseo, sino que enuncia el misterio central de nuestra fe: el misterio del Dios con nosotros que es Cristo. Es un mensaje que recorre la Sagrada Escritura, pues la primera palabra que Dios suele dirigir al hombre es ésta: "Yo te estoy acompañando". Este es el significado vital del nombre con el que Dios se reveló a Moisés desde la zarza ardiente; es el mensaje de confianza que dirigía a los profetas al llamarlos a su misión, para que abandonasen sus temores y se entregaran a Él. En el Nuevo Testamento, el ángel dice a María en la Anunciación: "El Señor está contigo", y para despejar su turbación, le revela el nombre del Hijo que engendrará: "Enmanuel, que quiere decir Dios con nosotros". En resumen, se trata de un saludo que infunde la confianza y la alegría de la salvación traída por Cristo y nos recuerda su presencia viva y operante entre nosotros.

Acto seguido el sacerdote dice: "Levantemos el corazón". Es la reacción que produce la certeza de la presencia de Cristo. Significa optimismo, confianza en Dios, y por eso respondemos: "Lo tenemos levantado hacia el Señor". Acto seguido, comienzan los momentos de gratitud: "Demos gracias al Señor, nuestro Dios".(R: "Es justo y necesario"). Aquí la misa toma otro giro: del aspecto penitencial se pasa al aspecto de gratitud. Recordemos que el Sacramento del altar y su entera celebración reciben el nombre de "Eucaristía" precisamente por celebrarse en el contexto de una oración de acción de gracias a Dios, nuestro Creador y Redentor.


El Prefacio comienza con las palabras: "En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno por Cristo, Señor nuestro", u otras similares. La gratitud se encuentra sólo en los corazones nobles, como una de esas flores exóticas que sólo se encuentran en lo profundo de los bosques. Y sin embargo, la gratitud es la actitud fundamental de todo ser humano verdaderamente religioso: todo lo he recibido de Dios, todo se lo debo dar a Dios. Pero en el cristianismo la gratitud religiosa encuentra motivaciones insospechadas: Dios no sólo me da mi propio ser y todas las cosas a mi servicio, sino que se da a sí mismo, tomando la naturaleza humana y muriendo en la cruz por mi amor, para darme el poder participar de su misma vida divina. La santa misa es acción de gracias por todo lo que nos ha dado Dios, pero en especial, por habernos dado a su Hijo, que murió en la cruz por nosotros. Y precisamente al unirnos al Sacrificio de Cristo nos hacemos verdaderamente capaces dar gracias al Padre.


Los prefacios son muy variados, según los tiempos litúrgicos y según las fiestas que se celebren. Contienen diversos recuerdos de las maravillas de Dios, de lo que Dios ha hecho por nosotros en la historia de la salvación y continúa haciendo actualmente.


El Prefacio termina con un acto de adoración: "Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del universo. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria, hosanna en el cielo, bendito el que viene en el nombre del Señor, hosanna en el cielo". "Hosanna" es una palabra hebrea que significa "¡Sálvanos!". Esta aclamación nos recuerda la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, que representa la del Mesías en su Reino. El triple "Sanctus" reproduce la aclamación de los coros de los ángeles y los bienaventurados en el cielo, como nos narra el Apocalipsis.


Canon de la misa

Comienza acto seguido el cuerpo de la Plegaria Eucarística o Canon de la misa. La reforma litúrgica posterior al Concilio Vaticano II estableció cuatro plegarias eucarísticas. La nueva edición del misal en lengua española ha añadido una quinta en cuatro modalidades, mas dos "de la reconciliación" y tres para las misas con niños.

La Plegaria Eucarística Primera es la clásica de la liturgia romana; comienza con una conmemoración que refleja la unidad universal de la Iglesia, en torno a la sede fundada por los apóstoles Pedro y Pablo. La Plegaria Segunda es también de origen romano, y procede de documentos del siglo tercero, cuando la Iglesia estaba todavía bajo persecución. Tiene un prefacio propio, que recuerda los misterios de la vida de Cristo. La Plegaria Tercera comienza alabando a Dios Trinidad y recordando la universalidad del pueblo cristiano que ofrece el sacrificio. La Plegaria Cuarta es de origen bizantino, y contiene un prefacio propio, en el que se alaba a Dios creador, seguido de una larga y bellísima oración llamada Anáfora, que alaba a Dios recordando los hechos magníficos de la historia de la salvación. Esta oración refleja muy bien el ambiente de oración en que transcurre la Celebración Eucarística: un clima de memorial de las maravillas del Señor, en alabanza y acción de gracias, que hace presente el misterio central de nuestra redención y nos permite participar de sus beneficios.


Epiclesis

Antes de la consagración tiene lugar la Epiclesis, o invocación del Espíritu Santo. Cristo actúa por la fuerza de su Espíritu, y es esta fuerza la que hace eficaces las palabras de la consagración, que inmediatamente siguen.

Consagración

La Consagración es el momento más importante de la misa. Es cuando Dios, por las manos del sacerdote, realiza el milagro de convertir el pan y el vino en el cuerpo y la sangre de Cristo. Esto ocurre cuando el sacerdote pronuncia sobre el pan y el vino las palabras que pronunció Cristo en la Ultima Cena: "Tomad y comed todos de él, porque esto es mi cuerpo... Tomad y bebed todos de él, porque éste es el cáliz de mi sangre...". Es el momento en que Cristo vuelve a decir "sí" a su Padre y le ofrece el perfecto sacrificio de gratitud en obediencia y en amor. Es el momento en que yo también debo unir mi "sí" al "sí" de Cristo. (Sí a mi vocación cristiana concreta, sí a mis deberes de estado, sí a mi apostolado, sí a las pruebas y sufrimientos de la vida...).

Elevación

El momento de la elevación es un reclamo de las miradas y los corazones hacia Cristo, real y sustancialmente presente bajo el velo de las apariencias del pan y del vino. No resulta oportuno cerrar los ojos o esconder la cara entre las manos, como a veces se hace. Es bueno rezar internamente alguna jaculatoria, como aquella de Santo Tomás Apóstol: "¡Señor mío y Dios mío!", o la de aquel personaje del Evangelio que no se sentía con fe suficiente: "¡Señor, aumenta mi fe!". Porque de esto se trata: en un clima de adoración y agradecimiento, actuar nuestra fe, esperanza y caridad en relación con el misterio que se está realizando, haciendo nuestros los sentimientos de Cristo que se inmola por la salvación de los hombres. 

Proclamación de fe

Después de la elevación el sacerdote proclama: "Este es el sacramento de nuestra fe", y todos responden: "Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección, ven Señor Jesús". Hay otras modalidades de proclamación y respuesta para este momento, pero todas concuerdan en expresar que el misterio eucarístico es el centro de la vida de la Iglesia, objeto de su fe, fundamento de su esperanza y fuente de su caridad. Los fieles, por su parte, expresan su esperanza en el triunfo pleno de Cristo, del cual es prenda su triunfo histórico, que ahora se actualiza. "¡Ven, Señor Jesús!" es la exclamación conclusiva de la Sagrada Biblia y es el grito de la Iglesia que espera ardientemente la llegada definitiva del Reino de Cristo su Esposo.

Plegaria Universal

Las oraciones que siguen renuevan el sentido de gratitud y en la Plegaria Universal de la Iglesia, humildemente se piden los frutos que Cristo nos ha obtenido con su sacrificio : frutos de unidad, de amor, de concordia, primero, entre todos los reunidos en la celebración, luego en la Iglesia, y finalmente en el mundo. El cris-tiano que se siente y se sabe apóstol, pide aquí con intensidad por la Iglesia. Pide en especial por el Papa, su Jefe Supremo, consciente de las dificultades, contradicciones y críticas que tantas veces se abaten sobre él, y de la importancia que tiene como roca firme sobre la cual se asienta la unidad en la fe y la caridad. Pide por el obispo de su diócesis, que también es representante de Cristo en su ámbito local. Pide, en fin, por todos los que tienen una responsabilidad en la Iglesia. Es el momento de pedir también por todos los miembros de los núcleos de vida cristiana y sus dirigentes, por todos los cristianos y por todos los hombres, para que busquen a Dios con sincero corazón, aun sin conocerlo explícitamente.

Recuerdo de los difuntos

Sigue el Recuerdo de los difuntos. Aquí ponemos ante Dios a nuestros seres queridos ya fallecidos y a todos los difuntos. Conviene recordar también a los que en ese momento estén muriendo. Termina el sacerdote pidiendo, por la intercesión de la Santísima Virgen y de todos los santos, que nosotros también alcancemos la patria eterna.

Aclamación Conclusiva


Termina la Plegaria Eucarística con la gran Aclamación Conclusiva, que es como un resumen de la vida del cristiano, porque expresa el culto perfecto que gracias al sacrificio de Cristo podemos dar al Padre en el Espíritu. Sólo por medio de Cristo se puede dar al Padre el honor y la gloria que se le debe: "Con Cristo, por Él y en Él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria, por los siglos de los siglos". Dado que este culto al Padre es acción propia de Cristo, estas palabras las pronuncia sólo el sacerdote, que actúa representándole. El pueblo se asocia a este culto a través de su "Amén", con el cual manifiesta su consentimiento al sacrificio de Cristo. Es una actitud semejante a la de María, que al pie de la Cruz participó al sacrificio de su Hijo renovando el "Hágase" que pronunció el día de la Anunciación. Este consentimiento implica participación, como María participó en el sufrimiento de Cristo con el sufrimiento de su corazón materno desga-rrado. El Espíritu Santo nos incorpora a Cristo para participar de su sacrificio, por lo tanto no podemos dejar que Cristo se ofrezca sólo, asociémonos a su sacrificio cumpliendo en nosotros mismos lo que falta a la pasión de Cristo.

miércoles, 28 de mayo de 2014

PENTECOSTES 2014

                      PENTECOSTES...!!!!!  2014...PRÓXIMAMENTE



En Pentecostés (ó Domingo de Pentecostés) se celebra el descenso del Espíritu Santo y el inicio de la actividad de la Iglesia, por ello también se le conoce como la celebración del Espíritu Santo.

Siete semanas son cincuenta días, de ahí el nombre de “Pentecostés” (= cincuenta) que recibió más tarde. La fiesta de Pentecostés es uno de los Domingos más importantes del año, después de la Pascua. En el Antiguo Testamento era la fiesta de la cosecha y, posteriormente, los israelitas, la unieron a la Alianza en el Monte Sinaí, cincuenta días después de la salida de Egipto.

En el calendario cristiano con Pentecostés termina el tiempo pascual de los 50 días. Los cincuenta días pascuales y las fiestas de la Ascensión y Pentecostés, forman una unidad. No son fiestas aisladas de acontecimientos ocurridos en el tiempo, son parte de un solo y único misterio.

Aunque durante mucho tiempo, debido a su importancia, esta fiesta fue llamada por el pueblo segunda Pascua, la liturgia actual de la Iglesia, si bien la mantiene como máxima solemnidad después de la festividad de Pascua, no pretende hacer un paralelo entre ambas, muy por el contrario, busca formar una unidad en donde se destaque Pentecostés como la conclusión de la cincuentena pascual. Vale decir como una fiesta de plenitud y no de inicio.

La fiesta de Pentecostés, es el segundo domingo más importante del año litúrgico en donde los cristianos tienen la oportunidad de vivir intensamente la relación existente entre la Resurrección de Cristo, su Ascensión y la venida del Espíritu Santo. 







BIENAVENTURANZAS

                    BIENAVENTURANZAS



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